Entrevista

3 06 2008

Donaciano Dujo, presidente de Asaja en Castilla y León

 

“SI ASAJA DA UN PUÑETAZO EN LA MESA DE UN CONSEJERO SABE QUE DETRÁS ESTÁ EL APOYO DEL CAMPO”

El palentino Donaciano Dujo lleva desde los 18 años afiliado al sindicato agrario Asaja y desde los 17 dedicado a la agricultura y la ganadería. Un político que cambia un traje y una corbata por un mono de trabajo y un tractor. Un hombre comprometido con su tierra y las labores del campo. A pesar de tener el móvil abierto las 24 horas, Dujo vive por y para defender a los agricultores de Castilla y León. En 2007 fue reelegido en las elecciones a Cámaras Agrarias presidente de Asaja en la Comunidad. Además, representa a la OPA en numerosos foros agroganaderos y de medio rural. Entre sus principales objetivos están la dignificación del sector, tanto el plano profesional como el socioeconómico, así como la defensa del medio rural en su conjunto. 

PREGUNTA.-  En los últimos meses los ganaderos han tenido que afrontar precios muy bajos por sus productos, además de una fuerte subida de los costes de las explotaciones agrarias. ¿Cuál es la causa principal de la crisis del sector?

RESPUESTA.- Nuestro problema fundamental es que los precios de los piensos no tienen ninguna traducción en el precio de la carne que vendemos. A los ganaderos no nos importa pagar más, el problema es que lo nuestro no vale nada, que sube solamente cuando no hay oferta, y entonces van e importan canales de ovino. Está claro que hay que habilitar medidas para apoyarle porque China e India están demandando más cereal ya que con los bioetanoles también se ha incrementado la demanda y ese contexto internacional no puede repercutir negativamente en los ganaderos. Hay que arbitrar varias medidas para asegurar pienso a precio razonable y, claro, trabajar para que los productos ganaderos tengan un precio digno.

P.- ¿Qué soluciones se están adoptando o pidiendo a la Junta de Castilla y León para atajar la grave situación por la que atraviesa el sector?

R.- La medida principal ofrecida por la Junta y por el Ministerio ha sido los préstamos bonificados para ganaderos. Aunque eso no se puede decir que sea una solución, es pan para hoy y hambre para mañana, porque el dinero lógicamente hay que devolverlo. Nosotros tenemos claro que el futuro de este sector pasa por un ambicioso y bien dotado plan de reestructuración que permita una salida digna a los ganaderos de edad avanzada que así lo quieran, y ajustar de este modo la oferta a la demanda. También es importante habilitar cuantas ayudas directas sean posibles y, por supuesto, establecer un doble etiquetado, que muestre el precio en origen y al consumidor, así como la procedencia del animal.

P.- Respecto al tema de los topillos. ¿La plaga estará erradicada durante los próximos meses para llegar a la recolección con total garantía de ausencia de daños? ¿O habrá un verano tan desastroso como el pasado?

R.-  Las medidas adoptadas a partir de finales del verano pasado han dado sus frutos y hoy la plaga no se puede decir que esté desaparecida, pero sí controlada, en buena parte por el esfuerzo y trabajo de los propios agricultores. No obstante, no se puede bajar la guardia, y desde luego no se debe volver a repetir la situación de la campaña pasada, en la que a pesar de nuestros avisos y advertencias el Gobierno regional retrasó adoptar medidas de control y una plaga que podía haber sido una anécdota se convirtió en un problema de unas dimensiones tan llamativas que las imágenes dieron la vuelta al mundo

P.- ¿La Junta de Castilla y León ha explicado el origen de esta plaga de topillos?

R.- Siempre se argumenta que son varias causas, las que la propician periódicamente. Pero lo que sí se puede evitar con los medios actuales es una propagación desmedida. Por otra parte, todavía no se ha reconocido plenamente la vinculación, denunciada por Asaja, entre plaga de topillos y tularemia en humanos. De eso no se habla, pero tenemos agricultores todavía con secuelas por ese tema.

P.- ¿La Junta de Castilla y León ha avanzado alguna de las líneas de actuación del Plan Director de Plagas llevado a cabo por la Consejería de Agricultura y Ganadería?

R.- Todo lo que sea prevención, bienvenido sea. Pero también hace falta presupuesto y sensatez para gastarlo. Lo que siempre viene bien es que tengan en cuenta la opinión de los agricultores, los que mejor conocen el problema.

P.- Cambiando de cuestión. La remolacha está viviendo momentos de reestructuración. ¿Cómo se valora la situación y qué cree que pasará?

R.- El momento actual es extremadamente crítico y de graves consecuencias para los productores. Durante años la remolacha fue un cultivo muy estable y ahora su evolución es totalmente imprevisible, depende del compromiso político que se quiera adquirir con el mismo en Europa, nada es inamovible, como bien se ha comprobado. Respecto al papel de Silvia Clemente, y todavía no gustándonos el contenido del acuerdo de reestructuración firmado con Ebro y Acor, lo más sensato en este momento es que al menos asegure que se cumplan las medidas contenidas en ese documento.  Más vale que se cumpla un mal acuerdo que nada.

P.- ¿Qué opinión le merece a Asaja el denominado chequeo de la PAC, en cuestiones fundamentales como la aplicación del artículo 69, el desacoplamiento y la modulación?

R.- Son temas en los que Asaja ha tenido y tiene las cosas muy claras: totalmente en contra del artículo 69 y de la modulación, y de cualquier recorte de los pagos al agricultor y ganadero, que es el verdadero agente que vive y permanece en el medio rural. Respecto al desacoplamiento, hemos apostado claramente por el total, que permite al profesional tomar las decisiones productivas más rentables y adecuadas con la demanda del mercado en cada momento. Pero desgraciadamente según la última propuesta de reforma de la PAC, dada a conocer el día 20 de mayo, los tiros no van por ahí. Europa quiere ahorrar dinero, y encima multiplicar las líneas de desarrollo rural, inconcretas y supeditadas a decisiones interesadas y politizadas, con los agricultores y ganaderos como víctimas.  Yo no digo que la reforma haya fracasado, puesto que es verdad que si miramos atrás ha servido para tapar muchos agujeros en España. Pero sí hay que decir que la reforma está agotada, que hay que darle un cambio de rumbo. Yo no me atrevo a ejercer de adivino sobre lo que pasará en el futuro, pero sí veo lo que hacen en otros continentes y, en especial, los Estados Unidos, que están fortaleciendo más a sus agricultores. Las ayudas no son subsidios, sino un apoyo para que el sector exista, porque es estratégico. Ahora que está tan de moda la energía solar, si no fuera por el paraguas que se da por cada kilovatio sería imposible que llegara al umbral de rentabilidad. Quiero decir que no es sólo nuestro sector el apoyado.

P. - Para finalizar ¿Qué va a hacer desde el sindicato por la agricultura y la ganadería de Castilla y León? ¿Cuáles son los proyectos futuros?

R.- Al final, lo que preocupa a un agricultor y a un ganadero de una provincia y otra es parecido: que me dejen trabajar sin volverme loco haciendo papeles, que me paguen lo que de verdad vale mi producción. Así de simple. Las administraciones, en lugar de molestarse y enfadarse tanto con las críticas que les hacemos, nos tenían que agradecer cada día nuestro trabajo. Nuestro papel no tiene precio, y no sólo no lo pagan, es que ni lo reconocen. Al agricultor y al ganadero le han cambiado la música, el baile y todo cien veces en los últimos veinte años, y el sector ha tenido la capacidad suficiente para adecuarse a todos esos cambios, a pesar de no contar muchas veces con la formación académica y cultural precisa. En ello el papel de las Opas ha sido y es fundamental, y creo que es justo exigir ese reconocimiento. En Asaja informamos, asesoramos, defendemos, hacemos papeles. Nuestros técnicos van y vienen a Consejerías y Delegaciones de Agricultura y Medio Ambiente para defender hasta el último expediente, con pocos recursos y mucho esfuerzo humano. Estoy convencido que en el futuro, con una agricultura tan cambiante, las organizaciones tenemos que ser aún más importantes, fortalecer nuestras estructuras para estar presentes en los foros de agricultura, de medio ambiente y desarrollo rural, tenemos que ser un lobby más fuerte y hacernos respetar en todas partes. Asaja cuenta con el apoyo del campo. Además, si nuestro sindicato da un puñetazo en la mesa de un consejero sabe que detrás está el apoyo del campo.


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